Itzel Diaz-Romo celebra haberse vacunado tomándose una selfie frente al centro de vacunación. Credit: Amir Aziz

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Este artículo fue traducido por Azucena Rasilla

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Un viernes de marzo, Itzel Díaz-Romo se despertó emocionada al saber que recibiría su segunda dosis de la vacuna Pfizer en el sitio de vacunación del Native American Health Center. Díaz-Romo, quien es la gerente de comunicaciones de la organización sin fines de lucro,The Unity Council, pudo recibir la vacuna ya que es catalogada como “trabajador esencial” ya que su línea de trabajo incluye conectar a los miembros de la comunidad con los recursos de COVID-19. Su cita era a las 10:30 a.m. pero llegó varios minutos antes, lista para recibir la inyección en el brazo. Díaz-Romo estaba especialmente agradecida de recibir la vacuna en Fruitvale, donde vive y trabaja. “La realidad del vecindario de Fruitvale es que la gente no tiene tiempo [para vacunarse] y muchas personas no tienen beneficios en sus trabajos. Si se enferma y no trabaja, no gana dinero y no puede pagar sus facturas.”

Oaklandside acompañó a Díaz-Romo a su cita para ayudar a las personas a comprender mejor el proceso de vacunación y por qué Itzel sentía un fuerte deseo de vacunarse. Esta entrevista ha sido condensada.

¿Por qué decidiste vacunarte?


Esta es mi segunda dosis, y decidí inyectarme porque creo que es importante mantener a mi familia y a mi a salvo. Mi mamá tiene epilepsia e hipertensión arterial. Si yo no estoy a salvo, ella tampoco puede estar a salvo. Algunas personas de mi familia murieron a causa de COVID y no quiero que eso vuelva a suceder. Si puedo prevenirlo poniéndome la vacuna, lo haré.


Varios de tu familiares se han enfermado, ¿verdad?


Sí, en diciembre. Mi esposo trabaja en un almacén y uno de sus compañeros de trabajo se enfermó [con COVID-19] y mi esposo también se contagió. Vivo en una casa en la parte trasera de la casa de mi suegra y todos se enfermaron. De alguna manera, yo no, y mi prueba salio negativa.

Durante tres semanas no pude dormir porque estaba tan nerviosa de que alguno de ellos podia empeorar. Por mi experiencia con otros miembros de la familia, un día estaban bien y al día siguiente tuvimos que llevarlos al hospital. No podían respirar. Me preocupaba que le pasara lo mismo a los familiares de mi casa.

La mayoría de ellos trabajan en la industria de alimentos y el sector escolar, por lo que recientemente pudieron recibir la vacuna. Se me quitó un peso de encima al saber que no tengo que preocuparme por su salud y su seguridad.

Diaz-Romo espera que le pongan la segunda dosis. Credit: Amir Aziz

¿Cómo conseguiste tu cita?


Pude agendar una cita porque trabajo para Unity Council, una organización sin fines de lucro que ofrece servicios críticos y es muy activa en la respuesta a la crisis de COVID-19. Se nos considera trabajadores esenciales y estamos brindando servicios a residentes del vecindario.

Todo nuestro personal pudo vacunarse en el Native American Health Center. Para nosotros, fue fácil conseguir una cita debido al lugar donde trabajamos y a lo que hacemos, pero sé que no ha sido fácil para mucha gente porque no hay suficiente o es difícil conseguir una cita.
Es por eso que siento que esto es realmente importante porque si tienes acceso a conseguir una cita, no dejes pasar esta oportunidad.

¿Cómo fue la primera dosis?


No voy a mentir, estaba muy nerviosa al recibir la primera inyección. En primer lugar, odio las agujas, así que eso no ayudó. Y, aunque estoy bien informada y sé que la vacuna está aprobada por la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos], todavía estaba nerviosa. Hay medios de comunicación que hacen todo lo posible para promover información falsa sobre la vacuna. Incluso si no lo crees, todavía ronda por tu cabeza. Pero no iba a tomar mi decisión basándome en publicaciones estúpidas en Facebook. Yo decía, si el CDC está diciendo que tengo que hacerlo, lo voy a hacer.

Ahora te pusieron la segunda dosis. ¿Cómo te sientes comparado con la primera inyección?


La primera vez, me dolió un poco el brazo. Me duele el brazo en este momento, pero cuando recibí la primera dosis, no me dolió hasta que llegué a casa. Con la primera inyección, sentí un pequeño pellizco. EL trabajador que me administro la segunda dosis fue muy bueno a apenas y sentí el pinchazo. Me estaba frotando un poco más el brazo y dijo: “Esto es lo que hago con los niños.” ¡Realmente funcionó!

Diaz-Romo recibe la segunda inyección de la vacuna. Credit: Ricky Rodas

En la comunidad en donde vives, ¿cuál dirías que es el temor número uno que tiene la gente acerca de recibir la vacuna y qué le dirías a la gente que está asustada o se siente insegura?


Les voy a poner a mi mamá como ejemplo. Ella recibió la vacuna en la escuela Fremont High School. Le dije: “Deberías ir allí y ver si eres elegible.” Ella limpia casas para ganarse la vida y no quería ponersela porque le preocupaba no poder trabajar si se enfermaba. La realidad del vecindario de Fruitvale, y no solo de Fruitvale, sino también de otras comunidades de bajos ingresos, es que la gente no tiene tiempo o beneficios por medio del trabajo. Si se enferman y no trabajan, no ganan dinero y no pagan sus facturas. Con una comunidad que vive de cheque a cheque, la idea de perder ingresos aunque sea por un día da miedo.

La gente no ha estado trabajando o ha estado trabajando la mitad del tiempo y apenas están sobreviviendo. Para mi mamá y mi papá, eso fue un miedo real. Les dije: “¿Qué va a ser peor, no trabajar un día o no trabajar durante dos semanas, tres semanas, incluso un mes porque están enfermos?” Creo que poner las cosas en perspectiva realmente les ayudó a pensar: “¿Sabes qué? No puedo darme el lujo de enfermarme,” y si no puedes, entonces tienes que ponerte la vacuna.

Ricky Rodas is a member of the 2020 graduating class of the UC Berkeley Graduate School of Journalism. He has spent the last two years reporting on immigrant communities in the Bay Area as a reporter for the hyperlocal news sites Oakland North, Mission Local, and Richmond Confidential. Rodas, who is Salvadoran American and bilingual, joins us through a partnership with Report for America, a national service program that places journalists into local newsrooms to report on under-covered issues and communities. Rodas will be reporting on small and immigrant-owned businesses in Oakland.