Marina Salas se encuentra entre los miles de inmigrantes de Oakland que enfrentan la angustia financiera tras meses de desempleo. Credit: Amir Aziz

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Este artículo fue traducido por Azucena Rasilla.

Este informe es una colaboración entre The Oaklandside y el laboratorio de noticias en español de Oakland, El Tímpano.

Dos o tres veces por semana, Marina Salas se viste y sale de su departamento sin desayunar a caminar. Esta caminata la lleva hacia el centro de Oakland. El trayecto habría sido su viaje habitual al trabajo antes de la pandemia. Pero ya no llega a su trabajo como solía hacerlo.

En cambio, pasea por el lago llamado Lake Merritt durante unas horas mientras espera la hora de su próxima comida y así dejar de pensar en todas las deudas que su familia ha acumulado. Mientras camina, no puede evitar buscar anuncios de algún trabajo. 

“A veces tenemos que comer solo dos veces al día porque no hay comida,” dijo Salas, de 47 años, quien comparte un departamento de dos recamaras con su esposo y su hijo de 14 años, así como con su hermana y la pareja de ella. “Trato de comer a las dos de la tarde y a las ocho, para no tener mucha hambre.”

Salas se encuentra entre los miles de inmigrantes de Oakland que enfrentan la angustia financiera tras meses de desempleo. Con poco alivio económico disponible para los trabajadores indocumentados, familias como la de ella apenas se las arreglan, financiera y emocionalmente. Muchos, dejan de comer para poder ahorrar un poco de dinero al no gastar en comida. También incurren en deudas de miles de dólares y gastan sus ahorros para mantenerse al día con el alquiler y sus deudas.

Antes de la pandemia, Salas trabajaba como cajera en una panadería local y su esposo era cocinero en un restaurante en Oakland llamado El Gusano. Pero la pandemia golpeó a la industria de los restaurantes. Las horas de trabajo de Salas se redujeron drásticamente y su esposo fue despedido del restaurante donde trabajaba. El esperaba que sería recontratado, pero el restaurante cerró permanentemente en diciembre.

Las deudas se están acumulando. “Ahora mismo debemos tres meses de alquiler…eso es alrededor de $4,500,” dijo Salas. “Nuestros ahorros se han acabado.”

Salas y su esposo se encuentran entre los millones de empleados del sector de hotelería en todo el país cuyos empleos se han reducido o se han reducido las horas durante el último año. Según una encuesta del Pew Research Center el mes de agosto pasado, aproximadamente seis de cada 10 latinos reportaron que alguien en su hogar perdió su trabajo o recibió un recorte salarial debido a la pandemia. Los recortes se han sentido más agudamente entre las mujeres latinas. Mientras tanto, al menos el 70% de los latinos encuestados por Pew en mayo pasado dijeron que no tenían suficiente dinero en sus ahorros de emergencia para cubrir tres meses de renta y otros gastos.

Salas es llamada a trabajar unas tres veces al mes. Pero sin un ingreso estable, la familia tiene que depender de la ayuda de su hermana y la pareja de su hermana.

“Son los únicos que pudieron mantener sus trabajos,” dijo Salas. “No son muchas horas, pero así es como ganamos lo suficiente para comer.” La pareja trabaja en un café y en un McDonald’s, y le pagan lo que pueden al propietario. A pesar de que están atrasados con el alquiler, Salas dijo que su casero entiende la situación por la que está pasando la familia. 

“Nos envió una carta al comienzo de la pandemia que decía que si no podíamos pagar, todo lo que teníamos que hacer era darle a saber.”

Los propietarios no pueden desalojar legalmente a familias por falta de pago de alquiler debido a las moratorias de desalojo aprobadas por el Concejo Municipal de Oakland y la Junta de Supervisores del Condado de Alameda. Las ordenanzas están programadas para durar hasta 60 días después de que se levante la orden de emergencia. Hasta entonces, todos los inquilinos tienen el derecho legal de no tener que pagar el alquiler aunque eso les haga seguir acumulando pagos atrasados.

Sin embargo, no todos los propietarios se han mostrado compasivos.

Jessica Arias, de 22 años, trabaja en una gasolinera que le ha costado mantenerse a flote desde el inicio de la pandemia. Con sus horas reducidas, trae a casa solo $300 cada dos semanas. Es el único ingreso de dinero que recibe para poder mantener a Arias, su hija de 2 años y su pareja, que no ha trabajado desde que sufrió una lesión hace seis meses.

Sin que ninguno de los dos gane ingresos como antes, la familia se ha atrasado con seis meses de alquiler, alrededor de $6,000. Además de eso, dijo que el propietario los ha amenazado con una multa adicional de $50 por cada mes que estén atrasados.

“Le he hablado de la situación en la que estamos,” dijo Arias.

Aunque la moratoria de desalojos de Oakland prohíbe los cargos por pagos atrasados, Arias dijo que el propietario no cedió.

“Estoy pagando poco a poco pero me sigo endeudando,” dijo Arias. Con un niño pequeño en casa, su enfoque ha sido pagar la factura de la luz en lugar de su deuda de alquiler.

Ayuda comunitaria y la redes sociales unen fuerzas para brindar ayuda

La ayuda sigue siendo escasa para los inmigrantes indocumentados que no califican para los beneficios de desempleo y han sido excluidos de los programas de estímulo federal durante la pandemia.

Varias organizaciones sin fines de lucro locales han intervenido para llenar el vacío al asociarse con el estado, fundaciones comunitarias y redes de ayuda mutua para brindar ayuda específicamente a los trabajadores indocumentados. A través de Caridades Católicas del este de la bahía, y el Centro Legal de la Raza, la familia Salas ha recibido dos pagos directos en efectivo de $500.

Sin embargo, se necesita más para responder a la crisis económica. Eso es lo que descubrió César Cruz cuando su organización con sede en Oakland, Homies Empowerment, recaudó $40,000 a fines del año pasado para distribuirlos a familias que atraviesan dificultades.

“Para lo que no estábamos preparados es para recibir 938 solicitudes en español,” dijo Cruz. “En total, tuvimos 1,633 familias que solicitaron ayuda.” 

Después de hacer un llamado a la comunidad a través de sus redes sociales, Homies Empowerment duplicó sus fondos disponibles, pero Cruz dijo que aún no es suficiente para brindar suficiente ayuda a todos los aplicantes. Planean distribuir el dinero a 410 familias con mayor necesidad.

“Estas son familias que se han visto afectadas por COVID,” dijo Cruz. “No tienen otros recursos.”

Incluso frente a esta pandemia mundial, muchos inmigrantes indocumentados encuentran apoyo con otros inmigrantes es una situación parecida. Para María Córdova, de 43 años, el alivio financiero ha llegado en forma de nuevos arreglos de vivienda con personas que conoce.

Cuando Córdova se mudó a Oakland hace dos años, encontró un trabajo en un café local como lavaplatos y finalmente fue ascendida como personal de la cocina. Pero Córdova, quien dijo que espera algún día comenzar su propio negocio de carritos de comida vendiendo papas fritas, fue despedida la primavera pasada.

Córdova, quien vivía en su propio estudio hasta que ya no pudo pagar el alquiler, ahora cocina y limpia para una familia a cambio de una habitación en Fruitvale. “Las cosas iban bien. Vivía sola, pero ahora, todo es muy difícil para mí,” dijo.

Córdova conoció a las personas con las que ahora vive a través de un amigo antes de la pandemia. Cuándo perdió su trabajo, acordaron dejarla vivir sin pagar alquiler a cambio de ayudar a la gente mayor que vive en la casa.

Si bien ya no tiene que preocuparse por el alquiler, Córdova teme que su acuerdo pueda terminar, y. también se preocupa por su propia salud. En mayo, los familiares que salieron de la casa para trabajar contrajeron COVID-19 y no tardó en propagarse.

“Todos en la casa se enfermaron”, dijo Córdova.

A pesar de los desafíos del año pasado, Córdova tiene la esperanza de que pronto termine la pandemia. “Tengo fe y confianza en Dios de que todo mejorará una vez que todos reciban la vacuna. Y todos los que no tenemos trabajo podremos trabajar.”

CÓMO PUEDE APOYAR A LOS INMIGRANTES DE OAKLAND O RECIBIR AYUDA SI LA NECESITA

A continuación se muestran algunas de las organizaciones sin fines de lucro locales que, según la audiencia de El Tímpano, las han ayudado a superar la pandemia, con enlaces para respaldar su trabajo.

Mujeres Unidas y Activas: una organización de empoderamiento político de mujeres inmigrantes latinas, MUA ha continuado brindando servicios, asistencia y defensa de base para su comunidad durante la pandemia. También puede llamar al: 415-431-2562.

Street Level Health Project: esta organización de base con sede en Fruitvale ofrece una variedad de servicios, incluida la distribución de alimentos y servicios de salud, para la comunidad de jornaleros del este de Oakland. También puede llamar al: 510-533-9906.

Homies Empowerment: entre la Freedom Store de la organización y el fondo “It Takes a Barrio”, Homies Empowerment ha apoyado a miles de residentes del este de Oakland. Si le gustaría donar comida y otras cosas esenciales: conéctese con la página de Instagram. Si quiere hacer una donación monetaria: aquí el enlace. Si necesita alimentos: Visite Freedom Store cada martes a partir de la 6 a.m. para recoger su boleto numerado. Puede hacer fila a partir de las 9 a.m. con su boleto en mano.

Banco de Alimentos Comunitario del Condado de Alameda: Dónde encontrar comida es una de las preguntas más comunes que la audiencia de El Tímpano ha hecho el año pasado. El banco de alimentos de la comunidad local trabaja con escuelas, iglesias y una variedad de organizaciones para distribuir alimentos en toda la comunidad. También puede llamar al 1-800-870-3663, o al, 510-635-3663. 

Trybe: con sede en el vecindario de San Antonio en Oakland, Trybe se expandió en el 2020 para responder a las necesidades de la comunidad, entregando y distribuyendo alimentos y otros bienes a miles de residentes de Oakland. También puede llamar al: 302-505-1382

Centro Legal de la Raza: Una de las principales organizaciones de ayuda legal para inmigrantes del país, Centro Legal ha brindado apoyo legal y distribuido ayuda financiera a los residentes de Oakland que la necesitan. También puede llamar al: 510-437-1554.

Héctor Alejandro Arzate

Héctor Alejandro Arzate is El Tímpano’s Health & Housing Reporting Fellow. He was raised in Richmond, California. He studied criminology and journalism at Humboldt State University, where he wrote for the school's bilingual newspaper and produced newscasts for the student radio station. His stories have appeared in the California Report Magazine at KQED, 1A by WAMU and NPR, and DCist in Washington D.C. When he’s not writing or producing, you can find him cooking, fly fishing, or working on his jump shot.