El recuento del censo determina cómo se distribuyen y gastan los recursos en las comunidades de Oakland. Credit: Pete Rosos

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Este artículo fue traducido por Azucena Rasilla.

El 30 de septiembre es la fecha límite para completar el censo de 2020, un recuento de la población nacional que los gobiernos utilizan para determinar cuántos fondos y otros recursos deben ser distribuidos a las comunidades locales.

La encuesta toma 10 minutos en promedio para completar y solicita información sobre dónde vive y quién vive con usted. (Vea todas las preguntas que se le harán y por qué el censo recopila esta información).

Durante los últimos días antes de la fecha límite, los trabajadores del censo tocarán las puertas de los hogares que aún no han respondido y pasarán una noche tratando de encuestar a todos los residentes sin vivienda en Oakland. Si no desea que se le contacte, puede completar el censo en línea (en español)  o por teléfono al 1-844-468-2020.

CÓMO LLENAR EL CENSO 2020

Hay varias formas de completar el censo antes del 30 de septiembre:

  • En línea (el cuestionario está en español) 
  • Por teléfono, marcando al 1-844-468-2020.
  • Envíe el formulario que recibió por correo a la siguiente dirección: U.S. Census Bureau, National Processing Center, 1201 E 10th Street, Jeffersonville, IN 47132

Hay varias formas de completar el censo antes del 30 de septiembre:

Si no completa el formulario de alguno de estos modos, es muy probable que uno de los trabajadores del censo toque a su puerta. 

En la ciudad de Oakland, ha habido una tasa de “auto-respuesta” del 69% al censo de este año, ligeramente por encima del promedio estatal y nacional, y más alta que la tasa del último censo en 2010. Y el 81% de los hogares que no completaron el formulario por su cuenta, pero recibieron el seguimiento de los encuestadores, ya han completado la encuesta.

“Vamos por buen camino para completarlo para el día 30,” dijo Josh Green, portavoz del Área de la Bahía de la Oficina del Censo de EE. UU. “Los servicios esenciales realmente dependen de un recuento preciso, por lo que no queremos que nadie se quede sin ser contado.”

Los recuentos del censo determinan cuánto dinero obtienen los distritos escolares locales para proveer almuerzos gratis, dijo Green. Los hospitales y clínicas que luchan contra el COVID-19 también dependen de la financiación que establece el censo. Una amplia variedad de programas en Oakland reciben y brindan recursos basados en el conteo oficial de cuántas personas y qué tipo de personas viven en las comunidades a las que sirven.

Los trabajadores del censo llevan una placa y deben usar mascarillas. Puede evitar la visita de uno si completa el censo en línea o por teléfono. (Esta es una imagen simulada). Credit: U.S. Census Bureau

Los vecindarios del este y oeste de Oakland tienen las tasas de respuesta al censo más bajas de la ciudad hasta ahora. “Cuando el censo no cuenta a toda la comunidad, obtenemos menos recursos y las organizaciones sin fines de lucro tienen que buscar maneras de llenar ese vacío,” dijo Carolyn Johnson, directora ejecutiva de Black Cultural Zone, una coalición que trabaja para asegurarse que la comunidad afroamericana no sea desplazada de Oakland.

Johnson señaló que muchas personas que pertenecen a grupos que han sido oprimidos y vigilados por el gobierno tienen ciertas reservaciones de hablar con gente extraña especialmente si trabaja para el gobierno y brindar información personal.

“Siempre ha habido preocupaciones, históricamente hablando, para la comunidad afroamericana sobre cómo se utilizan los datos,” dijo Johnson.

Green, el portavoz del censo, dijo que es ilegal que la Oficina del Censo de EE. UU., o que cualquier trabajador del censo individual comparta esos datos con alguien más.

“Toda la información está protegida por la ley,” dijo. “Eso significa que toda la información personal que recopilamos es completamente confidencial. Si alguien incumple eso, hay sanciones severas. No se comparte nada con ninguna otra agencia federal, incluidas las agencias policiales o de inmigración.” La Oficina del Censo publicará recuentos de población, pero no publicará ninguna información que identifique información personal como su dirección o su nombre.

Johnson dijo que no puede hablar sobre lo que hace o no hace la oficina con los datos del censo, pero dijo que alienta a todos los habitantes de Oakland a completar la encuesta. “Es una excusa menos para que no obtengamos esos recursos,” dijo.

Para los residentes indocumentados, puede ser especialmente estresante proporcionar información personal al gobierno, dijo Tiffany Lacsado, quien dirige los programas comunitarios en el Unity Council, una organización de equidad social con sede en Fruitvale. No ayudó que el presidente Trump intentara que se agregara una pregunta en el censo de 2020 sobre su estado migratorio, dijo. (Esa pregunta no terminó en la encuesta).

Al igual que el Black Cultural Zone, el Unity Council es una de las 400,000 organizaciones asociadas de la Oficina del Censo, que se denominan “mensajeros de confianza,” y que ayudan a nivel nacional.

Partes del oeste y este de Oakland tienen las tasas de respuesta personal más bajas al censo. Los defensores dicen que esas comunidades obtendrán más recursos si los residentes cuentan con precisión. Credit: U.S. Census Bureau

Cuando la gente está nerviosa sobre lo que significa el censo, “tratamos de que los miembros de la comunidad piensen en sus familias” y cómo la encuesta puede ayudar, dijo Lacsado. “El Unity Council es un mensajero confiable para la comunidad latina y la comunidad inmigrante, que son de las más vulnerables. Esa es la razón número uno por la que estamos trabajando tan duro. Debido a que somos una organización comunitaria local, realmente comprendemos el impacto que tiene el censo en nuestras comunidades. Es posible que no pueda votar, pero puede hacer contar su voz con el censo. Puedes ser contado.”

Tanto la Black Cultural Zone como el Unity Council han estado distribuyendo panfletos del censo y ayudando a las personas a completar la encuesta en sus eventos de distribución de alimentos. El Unity Council ha contratado a residentes de Fruitvale para correr la voz, y la organización incorpora información del censo en sus llamadas regulares de bienestar, asesoría laboral, línea directa de desempleo y más.

Además de determinar los recursos para las comunidades locales, el censo también afecta la representación política. Las cifras de población a nivel estatal recopiladas cada 10 años se utilizan para establecer la cantidad de escaños en el Congreso en cada estado. Por primera vez en su historia, California podría perder un escaño en la cámara de Representantes debido a la disminución de la población, que estaría determinada por el conteo de 2020.

Este año, todo el proceso del censo se ha visto trastornado por la pandemia de COVID-19, en Oakland y más allá. En Fruitvale, que se ve desproporcionadamente afectado por el coronavirus, los trabajadores temporales encargados de hablar con miembros de la comunidad no pueden salir en persona y han tenido que ser creativos, dijo Lacsado. Las oficinas del censo también cerraron sus operaciones normales en abril y mayo. La fecha límite del censo se extendió como resultado de la crisis, originalmente era el 31 de julio, y algunas personas que aún no completaron el cuestionario recibieron dos copias por correo, en lugar de la habitual, dijo Green.

Mientras tanto, este año, la Oficina del Censo recibió más solicitudes que nunca de personas que esperaban convertirse en trabajadores del censo. Con las tasas de desempleo aumentando debido a la pandemia, es probable que muchas personas se sintieran atraídas por la oportunidad de trabajo temporal. Los trabajadores del censo reciben mascarillas y desinfectante de manos, y están capacitados para realizar su trabajo de manera segura y a distancia, dijo Green.

Green, quien habló con Oaklandside durante el día en que el cielo se puso naranja, dijo que los trabajadores del censo se han adaptado últimamente a circunstancias aún más inesperadas, con los incendios forestales que afectan la calidad del aire.

“No sé cómo están encontrando casas en la oscuridad,” dijo.

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Natalie Orenstein covers housing and homelessness for The Oaklandside. She was previously on staff at Berkeleyside, where her extensive reporting on the legacy of school desegregation received recognition from the Society of Professional Journalists NorCal and the Education Writers Association. Natalie’s reporting has also appeared in The J Weekly, The San Francisco Chronicle and elsewhere, and she’s written about public policy for a number of research institutes and think tanks. Natalie grew up in Berkeley and has only left her beloved East Bay once, to attend Pomona College.