Cajas de frutas y verduras listas para ser distribuidas. Credit: Pete Rosos

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Es una mañana nublada en el vecindario de Eastmont entre las avenidas 73 y 76. En un tramo de MacArthur Boulevard, entre locales vacíos y al lado de una vinatería, un grupo de voluntarios coloca mesas y toldos de plástico sobre la acera. Las bocinas de una camioneta estacionada justo afuera de este local reproduce a alto volumen una canción de la mundialmente reconocida agrupación, Los Tigres del Norte.

“Yo soy la sangre del indio, soy latino, soy mestizo. Somos de todos los colores y de todos los oficios”.

Los voluntarios, entre ellos latinos y afroamericanos, llevan puestas camisetas con el nombre de la organización. La parte del frente lee: “Homies Empowerment People’s Freedom Store”. En la parte posterior hay un eslogan: “It Takes a Barrio”. Están aquí para distribuir alimentos y artículos del hogar a los miembros de la comunidad que han sido afectados por la pandemia del coronavirus. Antes de que comience su turno, a cada voluntario se le toma la temperatura y se les pide que se laven las manos. Todos llevan una mascarilla puesta y algunos optan por usar también gafas protectoras y guantes.

César Cruz está rodando una carretilla cargada de comida para descargar en las mesas que se encuentran afuera. Cruz es un hombre alto, con su cabellera bien peinada, sus brazos cubiertos en tatuajes. El nació en Guadalajara, la capital del estado mexicano de Jalisco, y creció en Los Ángeles con su madre y su abuela. Después de graduarse de la universidad de Berkeley, con un título en historia, recibió su doctorado en Liderazgo Educativo de Harvard en 2016. (Fue el primer inmigrante masculino nacido en México en lograr tal reconocimiento.)

Cruz cofundó Homies Empowerment en el año 2009 con Lizbeth Gomez. El grupo comenzó como una organización de desarrollo juvenil la cual organizaba una cena mensual llamada “cena de los homies” en la organización YMCA localizada en la avenida 45 en el este de Oakland, lugar donde Cruz trabajaba. En aquel entonces, la cena era una reunión donde los jóvenes podían aprender sobre educación cívica y su cultura. Era un lugar donde aquellos involucrados en pandillas podían sentirse seguros de hacer las paces con miembros de pandillas rivales.  

Desafortunadamente, la pandemia ha cambiado la forma en que Homies Empowerment opera. Ahora, en lugar de organizar eventos para jóvenes, el grupo se centra en lo que llama su Freedom Store, tienda de libertad.

Dentro del local, cajas con frutas y verduras, artículos de despensa, pañales, fórmula para bebés y otros abastos diversos llenan los estantes a lo largo de las paredes.

“Estas [estantes] solían estar llenas de libros, libros de historia de nuestra gente y de la cultura afroamericana,” dijo Cruz. “Los tiempos han cambiado tanto que tuvimos que adaptarnos. Hemos convertido nuestro centro comunitario en esencialmente un almacén.”

Todos los martes, de 8 a.m. a 4 p.m., Cruz, otros miembros centrales de Homies Empowerment y más de 30 voluntarios se reúnen para distribuir comidas calientes, frutas, verduras y otros artículos esenciales para familias todo sin costo alguno. Freedom Store es una “tienda de comestibles” improvisada donde aquellos que necesitan suministros pueden venir y obtener lo esencial para una semana.

“Algunas personas necesitan más pañales, algunas personas necesitan más fórmula o más vegetales congelados,” agregó Cruz. “Nunca decimos que no se puede agarrar más. Todos toman lo que necesitan”.

Cruz y su equipo abrieron Freedom Store una semana después de que entró en vigencia la orden de quedarse en casa del 17 de marzo.

En su primera semana de funcionamiento en marzo, el grupo gastó $1,000 dólares de los fondos de la organización para comprar alimentos y otros artículos esenciales para distribuir. En el primer día todos los abastos desaparecieron en menos de 90 minutos. En la segunda semana, compraron $3,000 en alimentos y otros elementos esenciales de la despensa, todo se terminó en menos de dos horas.

Otras organizaciones, fundaciones y corporaciones se dieron cuenta del trabajo que Homies Empowerment estaba haciendo e intensificaron su apoyo. World Central Kitchen, Eat.Learn.Play, la Fundación Akonadi y la empresa restaurantera Fare Resources han donado artículos y comestibles para que Freedom Store continúe su labor de ayuda. La empresa Clif Bar & Company donó cajas de sus famosas barras de proteína para distribuirlos como parte de los artículos semanales de Freedom Store.

La tienda funciona únicamente con donaciones y trabajo voluntario. Algunos voluntarios son ex alumnos del programa Homies Empowerment, como Selena Gonzalez-Duarte, quien se unió al programa como estudiante de secundaria y ahora es la coordinadora tanto de la sede de la organización como de Freedom Store. Rogelio Martínez, quien comenzó como voluntario, ha sido contratado para servir como coordinador de inventario. Otros son vecinos que viven cerca y se han beneficiado de la tienda.

La voluntaria Helena Brantley reparte las primeras donaciones del día. Credit: Pete Rosos

En las primeras etapas de funcionamiento de la tienda, cuando los mercados de comestibles, las farmacias y las grandes tiendas como Target se vaciaban de elementos esenciales como desinfectante para manos, papel higiénico y algunos alimentos, las personas necesitadas se alineaban y esperaban horas para recibir una bolsa de productos de Homies Empowerment. En el último mes, una voluntaria, Yolanda Castillo, ayudó a desarrollar un sistema de distribución que redujo los tiempos de espera. Aquellos que quieran obtener comida pueden venir al centro a partir de las 6 a.m. para obtener un boleto numerado. Este proceso permite que otros, especialmente aquellos con niños pequeños, eviten estar afuera en la fila. Yan con número en la mano, pueden hacer fila poco antes de las 10 a.m. y esperar a que se llame a su número. Uno de los voluntarios recolecta su información, les da un poco de desinfectante para manos y una bolsa de mandado para elegir lo que necesitan.

En uno de estos martes del mes de Julio, se habían entregado 96 números antes de las 8:30 a.m. Hasta la fecha, la tienda ha compilado una lista de más de 2,100 “compradores,” con aproximadamente 400 que vienen a buscar comida cada semana. La mayoría son residentes de Oakland, aunque algunos vienen de lugares tan lejanos como Stockton, Pittsburg y Newark.

La información personal que los voluntarios recopilan sirve sólo como una base de datos interna. De esa manera, Cruz y otros pueden hacerse una idea de los artículos que más se necesitan. Por ejemplo, preguntan cuántos niños y cuántos adultos hay en cada hogar. Esta información ayuda a determinar la cantidad de fórmula para bebés y pañales que la tienda necesitará repartir.

“Nos permite comprar sabiamente porque no tenemos recursos ilimitados,” dijo Cruz. Desde su creación, Freedom Store ha atendido a un promedio semanal de 400 hogares de los cuales entre el 45 y el 60% son niños menores de 18 años.

La tienda también distribuye brotes de diferentes vegetales para que las personas puedan cultivar sus propios alimentos. Detrás del local, hay un invernadero donde tienen de todos, desde calabazas, pepinos y hasta sandías. Cada semana, los voluntarios ponen algunas plantas para que las personas las tomen y cultiven si tienen espacio para hacerlo.

Homies Empowerment también está en planes de trabajar con el hospital Highland para repartir “paquetes de amor” para aquellos hospitalizados y que luchan contra COVID-19. Cruz quiere que los paquetes de atención que incluyan libros de autoayuda y de poesía y música en forma de CD.

“Esta lucha no es solo una lucha contra el virus”, dijo Cruz. “Una vez que nuestra salud mental se ve afectada, nuestra mente nos juega malas pasadas”.

Para las 9:30 a.m., cada semana, la tienda está completamente configurada y los miembros de la comunidad ya están alineados afuera, listos para comprar. Antes de abrir, Cruz les pide a los voluntarios que se unan en un círculo y hagan una oración. Cada voluntario dice su nombre y comparte las razones por las que están ayudando.

“Dios me puso aquí para ayudar”, dice un voluntario.

Cada uno de ellos va a sus estaciones y la fila de compradores comienza a pasar por la tienda exterior, poniendo en bolsas los abastos que necesitan para la semana.

“Una de las lecciones que aprendimos de COVID es que no podemos depender de las tiendas,” dijo Cruz, refiriéndose a las grandes cadenas que se quedaron sin suministros justo antes y después del inicio de la orden de quedarse en casa. “Si de repente no tenemos acceso a cosas básicas, ¿qué significa proveernos a nosotros mismos? Nos volvemos independientes. De lo contrario, esperaremos a que Amazon o Walmart nos salven, y no lo harán.”

Cómo donar y recoger:

Si le gustaría donar comida y otras cosas esenciales: conéctese con la página de Instagram

Si quiere hacer una donación monetaria: aquí el enlace

Si necesita alimentos: Visite Freedom Store cada martes a partir de la 6 a.m. para recoger su boleto numerado. Puede hacer fila a partir de las 9 a.m. con su boleto en mano. 

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Azucena Rasilla

Azucena Rasilla is an East Oakland native, a bilingual journalist reporting in Spanish and in English, and a longtime reporter on Oakland arts, culture and community. As an independent local journalist, she has reported for KQED Arts, The Bold Italic, Zora and The San Francisco Chronicle. She was a writer and social media editor for the East Bay Express, helping readers navigate Oakland’s rich artistic and creative landscapes through a wide range of innovative digital approaches.